Echen la red y encontrarán (cf. Jn 21,1-19)
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¿A caso no nos ha pasado que por más que le hemos echado ganas, los cosas no han salido como esperábamos en nuestra vida, en nuestro matrimonio, en nuestra familia, en nuestro noviazgo, con los amigos, en la escuela, en el trabajo, en la Iglesia y en el mundo?
Eso fue lo que sucedió a los apóstoles; a pesar de que habían seguido a Jesús, luego de trabajar mucho, no consiguieron nada. Pero él, que siendo Dios se hizo uno de nosotros y nos amó hasta dar la vida para hacer la nuestra plena y eterna[1], no los deja solos; resucitado, se les aparece y les dice cómo hacer las cosas para lograr una pesca exitosa.
También lo hace con nosotros, que en este mar de la vida, estupendo, dramático y temporal, esperamos “pescar” la plenitud y la eternidad. Desde la orilla de la playa que, como dice san Gregorio, significa la estabilidad del eterno descanso[2], al tiempo de recordarnos que esa es la meta, nos enseña la “técnica” para triunfar de verdad: el amor.
Los discípulos le hicieron caso ¡Y el resultado fue increíble!, como hace notar el Papa[3]. Hagámosle caso también. Amemos a Dios y dejémonos amar por él a través de su Palabra, de sus sacramentos y de la oración. Así, llenos de su amor, podremos amarnos a nosotros mismos y darnos la oportunidad de vivir plenamente, amando a los demás y ayudándolos a tener una vida digna, a realizarse, a encontrar a Dios, a ser felices.
Eso no siempre será fácil ¡Al contrario! Como sucedió a los apóstoles, habrá quienes intenten hacernos “tirar la toalla”[4]; gente que nos presionará para que no nos acerquemos a Dios, para que no vayamos a Misa, para que no hablemos de Jesús, para que no vivamos como él enseña y para que no nos preocupemos por los demás. Pero como los apóstoles, no dejemos que nadie nos “corte las alas”.
Jesús puede cambiar nuestra vida, la de nuestra familia y la de todo el mundo. Puede hacerlo en un instante. Él puede revivirnos y convertir nuestro duelo en alegría[5]. Sólo hace falta que lo amemos de verdad, y, confiando en él, hagamos lo que nos dice.
+Eugenio Andrés Lira Rugarcía
Obispo de Matamoros
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[1] Cf. 2ª Lectura: Ap 5,11-14.
[2] Cf. In Evang., hom. 24.
[3] Cf. Regina coeli, 10 de abril de 2016.
[4] Cf. 1ª Lectura: Hch 5,27-32. 40-41.
[5] Cf. Sal 29.

