Hoy nos ha nacido el Salvador (cf. Lc 2, 1-14)
…
Hoy, como anunciaba el profeta Isaías, brilla sobre nosotros una gran luz, que nos cambia la vida 1. Es Dios, creador de todas las cosas, que nos quiere tanto que se ha hecho uno de nosotros y ha nacido en Belén para rescatarnos del pecado que cometimos, darnos su Espíritu, reunirnos en su Iglesia y hacernos hijos suyos, partícipes de su vida por siempre feliz, que consiste en amar.
Sin embargo, para encontrarlo hay que estar dispuestos, teniendo buena voluntad. Como los pastores, que a pesar de que era de noche, signo del mal y de la muerte, estaban cumpliendo su misión cuidando fielmente sus rebaños, como hace notar san Beda 2. Por eso pudieron escuchar la buena noticia que el ángel les dio: “Hoy les ha nacido un Salvador”.
Sólo asumiendo con buena voluntad nuestras responsabilidades como esposos, como padres, como hijos, como estudiantes, como trabajadores, como ciudadanos y como cristianos, tendremos la apertura necesaria para escuchar los mensajes que Dios nos envía para conducirnos a él, a través de su Palabra, de sus sacramentos, de la oración, del prójimo y de los acontecimientos.
¡Encontrémonos con el Salvador, envuelto en pañales y recostado en un pesebre! Él nos hace sentir infinita e incondicionalmente amados por Dios, y nos muestra el camino de la plena realización, del auténtico progreso y de la eternidad: echarle ganas a la vida, aunque no siempre las cosas sean fáciles.
A pesar de que se topó con problemas y con la cerrazón e indiferencia de la gente, Jesús no “tiró la toalla”, sino que aceptó nacer en un sucio pesebre con tal de salvarnos. Como él, decidámonos a darlo todo para mejorar nuestra vida y la de los demás, aunque no siempre las cosas sean óptimas en casa, la escuela, el trabajo y el mundo.
¿Y cómo hacer para que todo mejore? Amando a Dios y al prójimo. Y por amor, llevar una vida sobria, justa y fiel a Dios, como aconseja san Pablo 3. La sobriedad, recuerda el Papa, consiste en entender y vivir lo que es importante. Esto nos llevará actuar con justicia y a ser fieles a Dios, con un estilo de vida lleno de empatía y de misericordia 4.
Que eso nos va a costar trabajo, no cabe duda. Pero Jesús, que fue colocado en un pesebre, se nos entrega como alimento en la Eucaristía para que, como dice san Cirilo, llevemos una vida conforme con la dignidad humana 5, de tal manera que, amando y haciendo el bien en casa, la escuela, el trabajo y nuestra sociedad, proclamemos su amor día tras día 6. Ese amor que hace la vida plena y eterna.
Que la Virgen María y san José intercedan por nosotros para que el Señor nos ayude a tener un poquito de buena voluntad, y así pueda sacarnos adelante y darnos su paz.
+ Eugenio Lira Rugarcía
Obispo de Matamoros
___________________________
[1] Cfr. 1ª Lectura: Is 9, 1-3. 5-6.
[2] Cf. In hom. in nativ. Dom.
[3] Cf. 2ª Lectura: Tit 2,11-14.
[4] Cf. Homilía en la Santa Misa de la Solemnidad de Navidad, 24 de diciembre de 2015.
[5] Cf. Catena Aurea, 9206.
[6] Cf. Sal 95.

